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18-vi-08
PARA LA HISTORIA... Joaquín "Kino" García Algunos afirmamos que el arroz con pollo es nuestro plato nacional verdadero (yo lo digo con el convencimiento de comer el mejor de Puerto Rico en el Colmado Wilmer los jueves) - bueno, al menos es uno de nuestros platos nacionales. Pero más allá de nuestros gustos gastronómicos puedo afirmar que ha tenido su presencia en nuestra historia. La última acción bélica en Puerto Rico durante la Guerra Hispano-cubano-americana tuvo como punto final un almuerzo de arroz con pollo entre españoles, puertorriqueños y americanos. El cese al fuego vino el 12 de agosto de 1898 - Miles recibió el telegrama a las 4:23 p.m. de ese día - pero las últimas acciones militares se dieron el día 13, en el río Guasio entre Las Marías y Lares, y en Ciales, donde un grupo armado puertorriqueño se apoderó brevemente del pueblo.
Oficial americano
Oficial español
La acción que nos atañe fue el bombardeo a las tropas españolas que se retiraban de Mayagüez - unos 1,400 soldados - que cruzaban el Guasio; la avanzada yanqui había sido retrasada por las acciones guerrilleras del capitán Juan (Juancho) Bascarán, que al decir del oficial español Coronel Soto, "...sus guerrilleros pelaron con gran valor, y después del combate pasaron toda aquella noche ocultos en el monte y a retaguardia del enemigo...". La tropa norteamericana quería trabar combate como fuera aún cuando la guerra estaba llegando a su fin. La noche del 12 de agosto la tropa española había partido de Las Marías rumbo a Arecibo vía Lares, para lo cual tenían que vadear el crecido río Guasio. La marcha fue penosa. Ya de madrugada, tuvieron que esperar que las aguas bajaran. Citando el libro Crónica de la Guerra Hispanoamericana del Capitán Ángel Rivero, "...vadeando el río, comenzó el movimiento, sosteniéndose mutuamente infantes y jinetes...". Habiendo cruzado gran parte de la columna se escucharon los truenos de la artillería norteamericana, situada en la loma de La Maravilla. La confusión y el pánico fueron grandes y la retaguardia se echó al río, cruzándolo en desespero y ocultándose en la arboleda de la otra rivera. Pocos soldados al mando del Coronel Osés y el teniente Lucas Hernández resistieron por un cuarto de hora con sus fusiles. Dispersados, cada cual tomó refugio donde pudo.
Guerrillero Puerto Rico
Osés y Hernández llegaron a la casa de un campesino, a quién pidieron algo de comer, olvidando ya el campo de batalla. El campesino, Gerardo González, comenzó a preparar un arroz con pollo para los inesperados visitantes. Humeaba su delicioso aroma la cazuela del manjar sobre la mesa y ya, cucharas en manos, fueron sorprendidos por un grupo de soldados norteamericanos que nerviosos le dieron el "hands up" (manos arriba). Los oficiales españoles no hicieron ningún intento de resistencia e incluso convidaron al enemigo. En eso llegó Eduardo Lugo Viña, jefe de los escuchas del general Schwan, quién si aceptó la invitación compartiendo el arroz con pollo con Osés y Hernández.
El estruendo de los cañonazos se había escuchado tan lejos como San Sebastián. El alcalde de dicha población envió a los doctores Cancio y Franco, miembros de la Cruz Roja, al lugar del combate para que prestaran sus servicios. Al primer sitio que llegaron fue a la casa de González, antes que llegasen los norteamericanos, donde encontraron a los oficiales españoles y, añaden, "a un sargento y varios soldados". Los facultativos ofrecieron a Osés guiarlo a el y sus hombres a San Sebastián, a lo que el coronel se opuso (tal vez esperando ansioso el arroz con pollo que se cocinaba). Incluso Osés pidió a los médicos que encontraran a los soldados norteamericanos y le avisaran sobre su posición, ya que quería rendirse. Los facultativos se negaron por ser miembros de la Cruz Roja, es decir, personal neutral. Los soldados si siguieron a los médicos y se entregaron, quedando solos los dos oficiales.
Para Rivero, esa desastrosa retirada española plagada de errores fue la única mancha arrojada sobre el "limpio" historial del ejército español en esa campaña en la isla. Los españoles sufrieron 5 bajas, numerosos heridos y 55 prisioneros, incluyendo a los dos oficiales.
Regimiento de Ohio
Ejército español y criollo
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