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MARIA TERESA DE LAS CUEVAS*

(* La autora de este artículo y de toda la serie, Maria Teresa de las Cuevas García, tiene una licenciatura en Filosofía e Historia con concentración en Literatura Inglesa por la Universidad de Madrid, España).
Artículo enviado para la Revista HOLA...puertorico.

HE LEIDO PARA TI….

Espido Freire

“SORIA MORIA”.- Espido Freire.- Primera edición: Octubre 2007.- Algaida ediciones.- Sevilla.-XXXIX PREMIO ATENEO DE SEVILLA.- 263 paginas.

En la página anterior al inicio de la novela, leemos este inquietante pensamiento del emperador Marco Aurelio que nos prepara óptimamente para todo lo que vamos a leer a continuación. Dice así:

“En esta corriente (la vida) siempre en movimiento y dentro de la cual no hay punto alguno de referencia, ¿qué les sucede a las cosas fugaces a las cuales en tan alto aprecio tiene el hombre? Quien eso haga obra como si decidiera enamorarse de un gorrión que pasa volando sobre él para perderse de vista en un segundo".

El libro nos cuenta la historia de una familia, los Betancourt, pertenecientes a la alta burguesía británica que como otras muchas estaba instalada en una de las islas Afortunadas, Tenerife, a finales del siglo XIX y principios del XX.

Aparece toda la familia y en cierta manera se habla de todos pero la protagonista real de la obra es Isabella de Betancourt, la menor de las hijas y sus relaciones de amistad con Dolores Hamilton procedente de otra familia pero unida de tal manera a Isabella que ambas forman como una entidad operativa.

La autora de esta novela fue la ganadora del Premio Planeta en el año 1.999 por su novela “Melocotones Helados” pero hemos de indicar en primer lugar que la obra ganadora de este premio no tiene nada que ver con la que ahora comentamos. “Melocotones helados” era una obra de trámite. “SONIA MORIA”, es una obra de madurez.

El libro nos cuenta la historia de una familia, los Betancourt, pertenecientes a la alta burguesía británica que como otras muchas estaba instalada en una de las islas Afortunadas, Tenerife, a finales del siglo XIX y principios del XX.

Aparece toda la familia y en cierta manera se habla de todos pero la protagonista real de la obra es Isabella de Betancourt, la menor de las hijas y sus relaciones de amistad con Dolores Hamilton procedente de otra familia pero unida de tal manera a Isabella que ambas forman como una entidad operativa.

La autora de esta novela fue la ganadora del Premio Planeta en el año 1.999 por su novela “Melocotones Helados” pero hemos de indicar en primer lugar que la obra ganadora de este premio no tiene nada que ver con la que ahora comentamos. “Melocotones helados” era una obra de trámite. “SONIA MORIA”, es una obra de madurez.

El libro gira en torno a la vida de Isabella de Betancourt y Dolores Hamilton. Dos adolescentes que empiezan a jugar el juego del amor. Su vida transcurre apacible. Salen con muchachos. Bailan con ellos. Flirtean. Algún beso perdido más por curiosidad que por deseo. Nada más. Todo es bello, divertido. No hay la mínima sospecha de que algo pueda perturbar el orden establecido

Pero el destino es imprevisible. Llegan a la isla dos jóvenes. Dos muchachos de su edad, Thomas y Scott. Ellos harán cambiar las ideas de las dos muchachas primero y, después, cambiaran sus vidas. Por primera vez, Isabella y Dolores, se dan cuenta de la rigidez de las normas sociales de sus familias y de los de su clase. Ya no juegan al amor, empiezan a comprender lo que es la pasión, los celos, la envidia, el luchar por retener al ser amado cediendo a todo por que no se vaya. Incluso matando por que esto no suceda.

En vano tratan de refugiarse en SORIA MORIA, ese lugar mítico de los cuentos nórdicos que nos pone a salvo del tiempo y de la muerte. Como sucedía en el país de “Nunca Jamás”, el de “las Maravillas” o en el “Reino de las Hadas”, lugares que permanecen ocultos en nuestra memoria y a a los que intentamos volver de vez en cuando por si así recobramos algo de nuestra infancia, de los años felices y nos alejamos de nuestra incapacidad actual o la disfrazamos, o intentamos disfrazarla pensando que lo que nos está sucediendo es algo irreal.

La autora, Espido Freire, nos insinúa lo que es para ella SORIA MORIA. No es otra cosa que un reino legendario que simboliza en realidad, la necesidad humana de evadirse a través de la imaginación cuando la existencia real es insoportable.

El libro que comentamos es una novela intimista, abrumadora, enérgica, a veces nos parece la continuación de una novela romántica del siglo diez y nueve. Otras, en cambio, tiene la dureza de las más perversas novelas de John le Carre. Veamos un ejemplo de lo primero:

“Recuérdalo siempre; la mujer decente no se muestra, solo se adivina. El vestido, las enaguas, los guantes impiden que los hombres te vean y atraen la atención hacia el rostro, o la piel delicada de la muñeca, o hacia el encaje del pecho. Siempre que les presentes un secreto querrán descifrarlo. No te muestres nunca desnuda ante tu marido. Incluso entonces, permítele que continué imaginando.

Comparémosle con este otro:

“El primer golpe no solía azotarle el rostro. Falta de pericia no de voluntad… Lola calculaba mal… siempre añadía una extensión imaginaria a la fusta, imaginaba que su madre era más alta o robusta. El golpe por lo tanto, restallaba con fuerza, pero caía en los hombros, en los pechos. Marcaba líneas rojizas, que se mantenían por mucho tiempo ante los ojos y que se abrían luego en diminutas gotas de sangre.

Sin duda Espido Freire ha escrito una gran novela. Todo en ella nos produce una sensación desigual en donde los momentos de delicadeza se unen a los momentos de tensión. El capítulo del asesinato indirecto de Lucía, la odiada amiga común que les “roba los novios” y que cree vuelven a admitirla en su grupo, rezume tal clase de maldad que difícilmente podrá olvidarse en mucho tiempo.

El cambio que se va realizando en Dolores e Isabella en el transcurso de la novela nos hace pensar que el existencialismo filosófico que va apoderándose y trascendiendo de los dos personajes.nos va envolviendo a nosotros según se van pasando las hojas del libro.

Con un aire parecido al de “Irlanda”, su primera novela publicada en 1.998, Espido Freire nos entrega una obra valiosísima que nos hace pensar que aun existen muy buenos novelistas.

Nos hubiera gustado que hubiera en ella más esperanza. Más amor. Más solidaridad, pero cada autor puede enfocar los argumentos que trata como lo desee.

Máxime cuando, como sucede en este caso, el resultado es extraordinario.

Las fotos de los paisajes utilizadas en el artículo son la isla de Tenerife
SORIA MORIA
María Teresa de las Cuevas